Bodegas manuales en Petrer

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Ubicación

Bodegas en el pueblo

Prensa utilizada en las bodegas manuales

La mayor concentración de bodegas estaba en la calle Calvario, con cuatro; seguía por orden de importancia la zona del Salitre con otras cuatro; en la calle Gabriel Payá había también tres bodegas; se localizaban también tres en la calle San Vicente; además, se encontraban otras repartidas por varias calles de Petrer como son: la calle Mayor; la calle José Perseguer; la calle Almas; la calle Abadía, hoy calle Cura Bartolomé; el camino Los Pasos, hoy la Explanada; la calle Tetuán y la calle Leopoldo Pardines. Estos últimos pertenecían mayoritariamente a agricultores que no disponían de bodegas con lagar donde pisar la uva, ni de prensa u otros utensilios necesarios para la elaboración del vino, teniendo que utilizar la de algún amigo o familiar para dicho menester. También existían numerosas bodegas de reducidas dimensiones emplazadas en las casas más pudientes.

Bodegas en el campo

Los kilómetros cuadrados del término municipal de Petrer estaban habitados hasta la primera mitad de siglo por un centenar de familias de agricultores, una gran parte de ellos cosecheros de vino.

Datos históricos

Medidas de vino -cántaro y medio cántaro-

El clima de Petrer, seco de tipo mediterráneo, por la luz y las escasas lluvias en el momento de la maduración, se presta al cultivo de las viñas.

En España, los primeros focos de la plaga de la filoxera, se manifestaron en Málaga en 1878 y en nuestra comarca, la aparición de esta enfermedad de la vid se retrasó, debido, en parte a algunas precauciones que se tomaron. Concretamente en Petrer no tuvo gran incidencia por la textura de la mayor parte del suelo de gravas y arenoso, no dejando grietas por donde pudiera ser infectado.

Petrer y su término se fue llenando de almacenes y bodegas que estuvieron en pleno auge hasta la década de los cincuenta, fecha en que se creó la bodega Cooperativa San Isidro, absorbiendo lentamente a las bodegas manuales.

Características

Las cosechas de vino, pasado el otoño, estaban en condiciones de ponerse a la venta, unos lo hacían por su propia cuenta al menudeo, otras a los corredores al efecto, pero en su mayoría lo vendían al corredor local.

En Petrer se fermentaban alrededor de medio millón de litros de vino. Una parte se vendía a corredores y otra se bajaba al pueblo, al igual que en las bodegas del mismo, para habilitar un local o la entrada de una casa vivienda para la venta del vino al menudeo, poniendo como rótulo indicador un matorral seco de aliaga o algo similar.

Para estos menesteres no hacía falta licencia municipal, ya que a finales de octubre el ayuntamiento mandaba a sus consumeros a todas las bodegas a levantar acta de la cosecha obtenida, quedando el cosechero con la obligación de pasar por la oficina de arbitrios a satisfacer el canon establecido por litro, aplicándose un descuento por las heces que al fermentar se producían y que durante el trasiego se extraían.

Los trabajos de elaboración eran muy parecidos en todas las bodegas, ya que las uvas en estos terrenos procedían de las cepas monastrell. Otra clase de uva de vinificación era la forcallá, cepas de mucho rendimiento, pero que fueron rechazadas en aquellos tiempos por su poca graduación de alcohol.

Tonel de crianza de roble y producción vitivinícola. Bodega manual en El Forcat

El tipo de vino siempre se ajustaba a las modas del mercado. El tinto extra era muy requerido para la exportación. Para este tipo de vino se tenía que disponer de un cup (recipiente) de profundidad. La uva pisada se pasaba por un garbillo apartándole el raspajo que era lavado y sacado de la bodega. La pansa se dejaba caer en el cup los primero dias de la fermentación, cuantos más días, más tinto.

Para el tinto simple la operación era la misma, con la variedad de tener la pansa menos días sumergida en el caldo. Y para el rosado, después del garbillado, la pansa se pasaría a la prensa para ser exprimidas.

El color y espesor de los vinos en estas bodegas manuales estaba en manos de un maestro elaborador.


Bibliografía

BELTRÁN RICO, B. (1993): “Las bodegas manuales”, Festa, Ayuntamiento de Petrer.