Castillo de Petrer

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Vista aérea del castillo y la muralla.

Denominación

Fortaleza de doble recinto cuyo origen se remonta a finales del siglo XII o comienzos del siglo XIII, del período almohade, aunque también hay restos de la edad del bronce y del período califal. Su ubicación estratégica le permite dominar un amplio espacio territorial de la cuenca media del Vinalopó, controlando la vía de comunicación desde la meseta al litoral mediterráneo, visualizando los castillos de Sax, Elda, Monóvar y La Mola (Novelda). Estuvo en uso hasta el siglo XVI, y quedó abandonado hasta su rehabilitación en la década de los 70 del siglo XX.

Ubicación

Localización: se encuentra en un pequeño cerro al este del núcleo urbano, a unos 512 m s.n.m.

Coordenadas: 30N 694706 4261902

Castillo y muralla antes de la restauración.

Datos históricos

La ocupación del cerro donde se sitúa el castillo se remonta a la edad del bronce (II milenio a. C.), ya que en las excavaciones realizadas en la explanada aparecieron materiales de este período prehistórico. El siguiente período cultural corresponde a la época bajoimperial romana (III - V d. C.), ya que aparecieran cerámicas de esta época y, sobre todo, los dos fragmentos de sarcófago paleocristiano recuperados durante las labores de restauración del castillo (1974-1984).

Ya en la época musulmana, cuando Petrer se llamaba Bitrir, hay constancia de la ocupación de este espacio en época califal (finales s. X - principios s. XI), y posteriormente en el período almohade (finales s. XII – mediados s. XIII). Son de este momento los restos más antiguos conservados en la fortaleza: la torre y la muralla donde se sitúan las casas-cueva.

No se conoce la fecha exacta del la conquista del castillo pero sí que se sabe que el 20 de agosto de 1258 Alfonso X instituye una primogenitura a favor de García Jofré de Loaysa, hijo de Jofré de Loaysa, a quien el rey le había concedido Petrer junto a sus tierras y castillo (Segura y Rico, 2008 y 2010). Por tanto, la lealtad de esta familia hacia la monarquía castellana, la cual también estaba vinculada con la corona aragonesa a través del monarca Jaime I, fue recompensada con la donación de tierras y castillos como Petrer, Jumilla, Murcia, Cartagena y Sevilla.

La situación estratégica del castillo, dominando todo el valle de Elda, es un elemento fundamental, y después de la conquista cristiana fue ocupado por el alcaide y por una pequeña guarnición que controlaba así tanto las vías de comunicación como la población mudéjar.

Torre del castillo.

En 1265, a causa del malestar de los mudéjares de Petrer en los años siguientes a la conquista, y el alzamiento de los sarracenos del reino de Murcia, el castillo fue ocupado por la población musulmana. Los mudéjares eran conscientes de sus escasos recursos para defenderse contra el ejército real, por eso se decidió llegar a un pacto para evitar el enfrentamiento y, al mismo tiempo, conseguir la promesa del monarca para poder continuar con sus usos, costumbres y prácticas religiosas. La toma del castillo de Petrer por Jaime I, en 1265, fue atendida por la petición de ayuda de su yerno, el rey castellano Alfonso X, por lo que el castillo y las tierras de Petrer pasaron de nuevo a las manos del señor feudal García Jofré de Loaysa.

Después de la firma del Tratado de de Torrellas en 1304 y el posterior Pacto de Elx en 1305, la línea de frontera entre la Corona de Aragón y la Corona de Castilla queda definitivamente marcada, y se configura territorialmente el Reino de Valencia, pasando Petrer desde ese momento a la Corona de Aragón.

Será en estas primeras décadas del siglo XIV cuando en el castillo se realicen una serie de obras importantes para reforzar sus deteriorados muros.

En 1431 Ximén Pérez de Corella, futuro conde de Cocentaina, compra las tierras y el castillo de Petrer, y los une a los de Elda y Aspe. Dicho conde fue quien continuó realizando reformas en la fortaleza.

A partir de finales del siglo XV y principios del XVI, el castillo prácticamente pierde su principal función de control de la población mudéjar asentada en las faldas del castillo, por lo que es abandonado, aunque aún en el siglo XVII se continúan nombrando alcaides para su custodia.

Al comienzo del siglo XVIII, durante la Guerra de Sucesión, el castillo dio albergue el ejército francés, ya que Petrer, junto a otros poblaciones de la Hoya de Castalla, apoyó al rey Felipe V de Borbón.

El conde de Cervellón, heredero de las posesiones del conde de Elda, mantuvo el señorío de Petrer hasta comienzos del siglo XIX, fecha en que fue decretada la abolición de los señoríos por las Cortes de Cádiz.

Con posterioridad, seguramente a causa de la desamortización de mediados del siglo XIX, la fortaleza pasó al obispado de Orihuela, que cedió la propiedad al Ayuntamiento de Petrer en 1968. A partir de 1974 se inician las sucesivas fases de restauración, acabadas diez años más tarde. En febrero de 1983 el castillo fue declarado Monumento Histórico Artístico de Interés Nacional.

Excavación arqueológica en la explanada del castillo.

Características arquitectónicas

El castillo tiene un origen islámico, compuesto por una fortificación dividida en dos recintos: el inferior, que delimita una zona de poblado protegida por una muralla de tapial sobre zócalo de mampostería y un refuerzo de tres cubos. Salvando un desnivel de unos cinco metros se accede al segundo recinto amurallado, el militar; de planta poligonal, que tiene una obra de mampostería con sillares encadenados en los esquinas. Se accede por una puerta de arco de medio punto que está en alto, protegida por un matacán -colocado en la restauración-. En el interior, a la izquierda, se ubica una gran sala con bóveda de medio cañón de mampostería, iluminada por tres aspilleras. Al nordeste se alza la torre de planta cuadrangular de fábrica de tapia, con tres niveles de altura, aunque en su día tendría una altura más. La sala inferior abovedada era el antiguo aljibe, que se reformó en el siglo XIV abriendo un acceso por la parte del mediodía, para utilizarla como recinto carcelario, en la que se han conservado los grafitos realizados por los individuos encerrados allí. El acceso a las plantas superiores se realiza por el lado noroeste y por una escalera voladiza al exterior.

Las restauraciones efectuadas en la década de los setenta y ochenta consiguieron detener el deterioro severo de la fortaleza, pero también impidieron conocer cómo era el castillo en época musulmana y bajomedieval.

En la parte central de lo que hoy se conoce como explanada del castillo, las excavaciones arqueológicas que se realizaron a finales de la década de los ochenta, permitieron sacar a la luz un conjunto de once habitaciones perfectamente delimitadas por estructuras murarias, con aberturas, puertas y espacios abiertos de distribución. Se han documentado dos niveles culturales: el inferior islámico, con una cronología entre mediados del siglo XII y primera mitad del siglo XIII, con un registro material que cuenta con ataifores, candiles, marmitas, jarra pintadas en manganeso, jarras estampilladas, dados y amuletos, entre otros objetos de bronce. El nivel superior se asocia al período bajomedieval cristiano, al que corresponden la mayor parte de las estructuras domésticas aparecidas así como un conjunto importante de material cerámico, numismático, metálico y faunístico. Destaca el amplio ajuar cerámico, compuesto por escudillas con decoración geométrica en manganeso, ollas y cazuelas en tono melado, jarras con decoración de bandas en relieve, entre otras piezas de cerámica común y de cocina, que por sus características morfológicas y tipológicas nos sitúan en un período cronológico que comprendería entre finales del siglo XIII y el siglo XVI.

Planta del castillo con los restos aparecidos en las excavaciones.

Conservación

Entre los años 2008 y 2009 se realizó en el castillo y casas-cueva de la muralla una obra de consolidación y restauración de varios elementos dentro del programa del 1% cultural en el que participaron el Ministerio de Fomento, la Diputación de Alicante y el Ayuntamiento de Petrer. Se intervino en los grafitos del calabozo, la sala noble, las murallas del castillo; se favoreció la accesibilidad al monumento y se rehabilitaron las casas-cueva de la muralla para acoger la ampliación de la parte etnográfica del Museo Dámaso Navarro.

Bibliografía

AZUAR RUIZ, R. (1981): Castellología medieval alicantina: Área Meridional, Instituto de Estudios Alicantinos, Diputación Provincial de Alicante.

NAVARRO POVEDA, C. (1989): Guía del Castillo de Petrer, Diputación Provincial de Alicante.

NAVARRO POVEDA, C. (1993): Grafitos y signos lapidarios del castillo de La Mola (Novelda) y del castillo de Petrer, Ayuntamiento de Novelda y Ayuntamiento de Petrer.

NAVARRO POVEDA, C. (2001): “Castillo de Petrer”, en Segura Herrero, G. y Simón García, J. L., Castillos y torres en el Vinalopó, colección l'Algoleja 4, Centro de Estudios Locales del Vinalopó.

TENDERO FERNÁNDEZ, F. E. (2008): “La rehabilitación del castillo de Petrer”, Festa, Ayuntamiento de Petrer.