Don Jesús, el Vicari

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Jesús Navarro Segura, más conocido como Don Jesús, el Vicari.

Toda la generación del siglo XX ha conocido y ha tratado en Petrer a Don Jesús “el Vicari”, que así le llamaban.

Don Jesús -el Vicari-

Por influencias familiares, especialmente por su tío D. Juan Cantó Escolano, sacerdote en nuestra localidad y que más tarde regresó a su pueblo natal, Novelda, para atender la capilla de Antonia Navarro, “la tía Pochocha”, decidió marchar al seminario de Orihuela, con 11 años de edad.

Su afán por el estudio y su afición por el ciclismo lo mantuvo siempre despierto, activo y dinámico. Llegó a competir en una carrera infantil. Una vez en el seminario se dedicó plenamente a los estudios de bachiller, filosofía y teología, que superó siempre como buen estudiante. Tenían para él gran atracción las ciencias naturales, así como física y química.

Con 23 años aún no cumplidos, celebró la Primera Misa en la Nochebuena de 1923 en Petrer. Inmediatamente, en febrero de 1924, se incorporó a filas como sacerdote militar en Alicante y pronto fue enviado a Melilla. Tras cuatro años pasó a la Diócesis, concretamente como Vicario de la villa de Dolores y de aquí pasó también como vicario de la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, en Alicante, que compaginó con el trabajo de contable en una fábrica de calzado.

Tras la monarquía, viene la República que hace de las suyas y D. Jesús llegó al “coche de las calaveras”, pero no se amedentró. Fue puesto en libertad por la ayuda de un pariente suyo, D. Joaquín Beltrán, y un amigo que militaba en el Partido Comunista.

Viene a Petrer, su pueblo natal y tras unos meses escondido en casa de su hermano José, tiene que atender a su madre y hermana Caridad, trabajando en su huerto y haciendo albarcas. En plena guerra civil es llamado a participar en el bando republicano como oficial sanitario y dirigiendo un hospital en Cocentaina. El día que finalizó la guerra fue para él un día feliz.

Don Jesús, juntamente con Don Conrado Poveda, hijo de Petrer y ambos compañeros de seminario, emprendieron la tarea de reconstruir el templo parroquial y las ermitas del Santísimo Cristo y de San Bonifacio, que habían sído literalmente quemadas, no destruidas.

Don Jesús en su mesa de estudio del Seminario

Don Jesús se encontró muy deteriorada la imagen de la Patrona, la Virgen del Remedio, en el montón de cenizas de la iglesia parroquial; dos años después fue enviada a restaurar a Valencia. Cuatro años más tarde comenzarían las obras de restauración en la parroquia. Terminada la guerra civil, el Vicario General de la Diócesis le ofreció el puesto de párroco en Petrer, pero Don Jesús lo rehusó quedando como Vicario y Capellán de las tierras de la Parroquia, cargos que ostentó hasta su jubilación en 1978.

Vivió en la llamada calle de la Virgen, casa de la Capellanía, y al final en la calle San Bartolomé.

Trabajó la tierra, tenía gran afición a la mecánica, tuvo varios ciclomotores que utilizaba con tal fin, y ayudó a formar la Comparsa de Labradores, en 1946, para participar en las Fiestas de Moros y Cristianos en honor a San Bonifacio, mártir. Muere su madre en 1941 y su hermana Caridad en 1987, quedando en casa de su hermana María. Si comenzó con Don Conrado, siguió con D. Vicente Marhuenda, con D. Vicente Hernández, con D. Jesús Zaragoza, con D. Antonio Penalva, con D. Antonio Aniorte y con D. José Tormo.

Sus últimos días los pasa con sus lecturas, fútbol o toros cuando los televisan. Ha bautizado, casado y enterrado a medio Petrer y ha sido felíz hasta los últimos momentos de su vida. Vivió para Aquel que murió dos mil años antes de que el muriera.

Bibliografía

PATRICIA NAVARRO DÍAZ -REVISTA FESTA-90

ANTONIO ROCAMORA SÁNCHEZ, Párroco de San Bartolomé, Apóstol. Recopilación.