Ermita de la Purísima Concepción

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Denominación

Ermita rural, también conocida como “ermita de Catí”, situada en la partida de Catí, a unos 15 kilómetros de distancia de Petrer, próxima a la finca de L'Administració y al barranco de Xolí (Rincón Bello). Se fecha en el siglo XVIII y está bajo la advocación de la Inmaculada Concepción.

Exterior de la ermita.

Ubicación

Localización: Partida rural de Catí, 11 Pol.6, Parcela 2.

Coordenadas: 30N 702327 42648000

Se accede por un camino de tierra señalizado como sendero, desde el área recreativa Xorret de Catí, a una distancia de 1'5 km hacia el sur. Está próxima al nevero o pozo de nieve de Catí.

Datos históricos

Interior de la ermita.

La fecha exacta de su construcción se desconoce, pero se tiene noticia de ella por un informe de 1779 firmado por el presbítero Francisco Rato en el que se dice que es una ermita muy antigua que se encuentra muy deteriorada, al igual que sus objetos litúrgicos. Es posible que la ermita se cerrara al culto hasta que fue renovada (Navarro, 1994). El 12 de diciembre de 1786 existe una solicitud suplicando al obispo, que por aquellos años era José Tormo, que concediera permiso para bendecir la ermita de Catí y sus ornamentos, puesto que la habían renovado (Rico, 2000). Montesinos, en 1794, la cita como “aseada hermita, dedicada en honor y culto de la Purísima Concepción de Ntra. Señora, también a la parte de Levante, distante como dos horas y media de esta Villa en la partida llamada de Catí”.

Los muros frontales y el pavimento fueron reconstruidos en 1914. En la década de los 80 la ermita estaba en lamentable estado y en situación de inminente ruina, por lo que, ante las quejas de los vecinos, el Ayuntamiento de Petrer procedió a su restauración, llevada a cabo por el arquitecto técnico municipal, A. Rodríguez Durán.

Al parecer se celebraba misa esporádicamente, incluso alguna boda (1). En éstas era habitual que el ramo de novia se realizara con flores de cerezo, árbol abundante en la zona. Ambas costumbres se retomaron durante algún tiempo después de la restauración de la ermita.(Candelas, 2004).

Asimismo, tres años después de su rehabilitación en 1991, se instauró, por parte del colectivo local “Club Caballista, San Jaime”, una iniciativa consistente en una romería anual en honor a San Jaime, coincidiendo con esta fecha de gran significación en el ámbito rural petrerense.

Características arquitectónicas

Planos de la ermita (Ramón Candelas).

El edificio consta de una nave, una sacristía y un refugio de acceso exterior. Está construido por muros, pilastras y contrafuertes de mampostería, así como por una bóveda de cañón de ladrillo y mampostería sobre arcos fajones rebajados. El cubrimiento está realizado a dos aguas mediante el empleo de teja curva. Orientada al sur, la fachada, de total sencillez, es pentagonal y con un ángulo superior muy abierto. Su puerta es dintelada y tiene una espadaña sencilla construida con tabicón, que conserva la campana. La planta es rectangular, mide 9,10 m por 3,10 m y está dividida en cuatro tramos por las pilastras y arcos fajones. Una cornisa recorre el perímetro y constituye el arranque de la bóveda. El tramo de la cabecera, elevado por un escalón, hace de presbiterio. El testero es recto e incluye un pequeño retablo de obra, compuesto por un banco y una hornacina entre pilastras acanaladas y entablamento con pináculos; además, dos ménsulas franquean el conjunto. En la hornacina se colocaba una imagen de la Purísima y en las ménsulas de los lados a San Jaime y San Juan, cuyas imágenes se guardaban en una finca particular, hasta que fueron trasladadas a la ermita de San Bonifacio. Finalmente, por el flanco derecho se accede a la sacristía (Candelas, 2004).

Conservación

Desde el año 1991 no se ha realizado ninguna intervención arquitectónica de consideración. Únicamente se ha pintado la fachada de blanco para evitar la suciedad y deterioro. Del mantenimiento se ha encargado el Grupo Excursionista de Petrer.

Notas

(1) Hay constancia de la boda celebrada en 1941, entre Ramón Pellín y Dolores Jover oficiando el cura párroco de San Bartolomé, Jesús Zaragoza Giner, y otra, después de la restauración, el 27 de julio de 1991, entre Rogelio Navarro y Dolores Abellán, oficiando Pedro Martínez, ex-vicario de San Bartolomé (Candelas, 2004).

Bibliografía

CANDELAS ORGILÉS, R. (2004): Las ermitas de la provincia de Alicante, Diputación Provincial de Alicante.

NAVARRO POVEDA, C. (1994):“Arquitectura popular religiosa de Petrer: las ermitas”, Revista Moros y Cristianos, Petrer.

RICO NAVARRO, M.ª C. (2000): Apuntes para la historia de Petrer, Ayuntamiento de Petrer, Caixa de Crédit de Petrer y Universitat d'Alacant.