Exvoto masculino ibérico

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Exvoto masculino ibérico

Fotografía y dibujo del exvoto.

Denominación

Pequeña figura elaborada en bronce, con una altura de 8 cm y 3,3 cm de anchura, que representa un individuo masculino que viste con túnica corta. Por sus características podría tratarse de una pieza depositada en honor a alguna divinidad para que el oferente obtenga un beneficio. Se fecha entre el siglo IV y el siglo II a. C.

Ubicación

Vitrina donde está situado el exvoto.

Originalmente se recuperó en el monte Bolón (Elda), y actualmente se exhibe en la sala de arqueología del Museo Dámaso Navarro, ubicado en el número 10 de la plaça de Baix, de Petrer (Alicante).

Datos históricos

La cultura ibérica expresaba su religiosidad a través de exvotos en forma de pequeñas figuras elaboradas en piedra, bronce o terracota. Generalmente son imágenes estilizadas de oferentes masculinos y femeninos en actitud de rogaría, con algún rasgo exagerado (manos, ojos, órganos sexuales) y portando alguna ofrenda (un panecillo, frutos, etc.). Excepcionalmente también hay animales representados.

Solían ser depositados en santuarios, destacando zonas del sur y sudeste peninsular, como los del entorno a Despeñaperros en Jaén (Collado de los Jardines, Castellar de Santisteban) o La Luz (Verdolay, Murcia), así como en otros puntos de Andalucía y levante. Lo más normal es que estas figuritas fueran depositadas como exvotos u ofrendas por las personas que venían a rendir culto a una divinidad. Podría ser que se tratara de una ofrenda realizada en un lugar de culto por alguien que había conseguido hacerse con esta pieza de bronce, claramente superior y más costosa que las piezas de cerámica habituales. No obstante, la existencia de otras piezas de diferente material permitiría mantener también la hipótesis de la llegada de un conjunto de bronces de este tipo, posiblemente para su ofrenda posterior en algún santuario, a través de las relaciones comerciales generales existentes entre pueblos íberos vecinos.

Su función principal era honrar las divinidades a cambio de protección, bienestar, salud y prosperidad. Eran depositados en estos centros de culto que habitualmente se localizan sobre elevaciones del terreno o en cuevas, próximos a importantes vías de comunicación y a cursos de agua, a una determinada distancia de los núcleos de población; a veces eran auténticos centros de culto comunitarios de control territorial. En la zona oriental de la península, los hallazgos de piezas de bronce son muy escasos, aunque se han encontrado de forma aislada en algunos yacimientos. En cambio, son muy frecuentes los de arcilla de distinto tipo y valor, que se documentan, entre otros, en los santuarios de Coimbra del Barranco Ancho (Murcia), castillo de Guardamar y La Serreta de Alcoi (Alicante). Otro conjunto importando de exvotos de este tipo procede de la necrópolis de La Albufereta, y deben relacionarse con el poblado del Tossal de Manises de Alicante.

Los exvotos son poco frecuentes en nuestras tierras. Esta pieza pudo haber llegado como consecuencia del comercio o como recuerdo del tránsito de un viajero por tierras más o menos lejanas, pues el taller más próximo realizaba tipos diferentes. No obstante, Antonio Poveda reproduce tres piezas aparecidas en Elda, dos de las cuales proceden de El Monastil y una de Bolón.

Descripción

Código QR - exvoto ibérico fotogrametría.

La pieza tiene una altura de 8 cm, un grosor de 1,5 cm y una anchura de 3,3 cm, y corresponde a un individuo que viste una túnica corta y que tiene las mangas también cortas; tiene los brazos abiertos y extendidos hacia los lados, aunque como no se conservan no podemos saber cómo se completaban ni si la figura sostenía algo en sus manos, ya que están fracturados antes de llegar al codo. Las piernas y los pies sí se conservan, aunque el extremo de la pierna izquierda está doblada hacia dentro.

En la cabeza, muy desgastada, pueden observarse algunos de sus rasgos principales: la nariz y las cejas están marcadas por un cordón en relieve, junto al que se observa parte de los ojos, contorneados por un ligero resalte que forma una superficie ovalada. El cabello cae en crenchas paralelas que forman una cabellera por detrás de la cabeza hasta el comienzo del cuello y la zona de las orejas. La parte superior parece estar cubierta por una especie de bonete liso encasquetado por delante hasta casi las cejas y por detrás hasta la nuca, que no permite observar la disposición del cabello. En un primer momento podría pensarse en la típica tonsura atribuida a los sacerdotes ibéricos, aunque un examen más detallado permite observar que el casquete corresponde no a una falta de cabello sino que se trata de un bonete u otro tipo de pieza que cubre parcialmente la cabeza, cosa que no resulta infrecuente, por otro lado, en los bronces ibéricos. Alrededor del cuello se observa un engrosamiento que debe corresponder al borde de la túnica.

Cronología

El exvoto ha llegado a nosotros sin contexto arqueológico, por lo que su datación debe basarse en paralelos estilísticos con otras piezas similares y genéricamente podría datarse entre el siglo IV y el siglo II a.C.

Conservación

La pieza se encontró con algunos elementos deteriorados, como las extremidades fracturadas y una de ellas doblada, y aunque en la superficie se observan algunos puntos de oxidación, la conservación del exvoto ibérico es aceptable.

Bibliografía

ABAD CASAL, L. (1995): “Un exvoto ibérico del Valle del Vinalopó”, Festa, Ayuntamiento de Petrer.

POVEDA NAVARRO, A. M. (2006): “Íberos en el Valle de Elda”, Historia de Elda, tomo I, Ayuntamiento de Elda y Caja de Ahorros del Mediterráneo.