La cueva de Frescoreta

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Denominación

Vista general de la cueva de Frescoreta tras comenzar su limpieza y vallado.

Casa cueva situada en la partida del Ginebre, excavada manualmente en el sustrato geológico, principalmente arcilloso o rocoso, a base de picos y palas. Su nombre hace referencia a uno de sus amos, Joaquín Poveda, conocido como Frescoreta.

Ubicación

Localización: situada en la partida rural del Ginebre, al este del casco urbano de Petrer, entre el Collat de Benissa, la zona de bancales del Pla del Pito y la Serra del Sit; en el paisaje protegido entre esta sierra y la Serra del Maigmó.

Coordenadas: 30N 697231 4261310

Datos históricas

Casa-cueva Frescoreta - secciones y planta.

La denominada casa cueva es un tipo de vivienda excavada totalmente o parcialmente en el sustrato geológico, bien sea arcilloso o rocoso. Es un tipo de hábitat que se puede localizar sin dificultad en numerosas poblaciones de Andalucía, Castilla-la Fuelle y Aragón; son muy conocidas las de Guadix, Baza o Chinchilla de Montearagón. En la provincia de Alicante también se pueden encontrar barrios de cuevas en los centros históricos de Villena, Crevillent y Rojales.

La aparición de este tipo de hábitats rupestres se fecha en nuestra población en la segunda mitad del siglo XIX, teniendo como punto de partida las continuas crisis económicas y agrícolas y un importante aumento demográfico, lo cual obligó a la población a construir unas viviendas económicas en zonas, a priori, no muy recomendables para habitar, como eran las laderas del castillo, los lechos de ramblas y arroyos, o en zonas prácticamente desiertas, muy alejadas de la población. En Petrer las casas cueva están repartidas por el término municipal, aunque la mayoría se concentran en la rambla de Pulça (cuevas del rio), en las laderas del castillo (cuevas del castillo y cuevas de la Bienvenida) y en partidas rurales como Aiguarius, la Pepiosa, el Forcat y la Llobera. Su número, a mediados del siglo XX, rondaba las 220 cuevas, y se usaban como segundas residencias, almacenes o bodegas (Herrero, 1991).

Vista de la cueva de Frescoreta antes de comenzar su limpieza y vallado.

La construcción de una casa cueva era más sencilla que la de una casa al uso, porque incluso exigiendo destreza con las herramientas y unos conocimientos básicos, la podía realizar el mismo propietario, con el ahorro económico consiguiente. Si no podía o no se consideraba capacitado para realizar esta obra, contrataba al covero, que trabajando en la mayoría de los casos en solitario, utilizando un pico, un mecedero, un capazo y una carretilla, en aproximadamente un poco más de un mes realizaba una casa cueva de unas cuantas habitaciones. Se empezaba realizando un orificio en la pared terrosa, a una altura aproximada de un metro. Después se ensanchaba el agujero para formar la sala desde donde se abrían aberturas para excavar la resto de habitaciones (Navarro, 2001). Las viviendas realizadas bajo tierra eran estructuralmente muy sencillas, contaban con las habitaciones imprescindibles para vivir: una cocina que podía hacer las funciones de comedor, uno o más dormitorios y una cuadra si se tenían animales de tiro. Únicamente las salas exteriores tenían ventanas y luz natural. En el interior no había puertas para separar las habitaciones, sino cortinas de tela.

La denominación que esta casa cueva, en concreto, ha mantenido a lo largo de las décadas, hace referencia a Joaquín Poveda Gómez, Frescoreta, procurador de los tribunales y vecino de Petrer, asesinado al empezar la Guerra Civil (Rico, 2002). No obstante, Joaquín Poveda, no fue quien mandó construir la cueva, sino que el origen de esta se remonta a finales de siglo XIX o principios del siglo XX, porque en 1905 ya hay constancia que pertenecía a Ana María Payá Poveda (García y Tendero, 2010).

Características arquitectónicas de la cueva de Frescoreta

Vista general de la cueva de Frescoreta tras comenzar su limpieza y vallado.

La casa cueva estructuralmente se divide en dos partes bien diferenciadas, una que corresponde a la vivienda y otra al establo. La primera está formada por un recibidor o entrada que distribuye y da paso al resto de las habitaciones. Así, el recibidor tiene a mano derecha e izquierda sendas habitaciones, con la primera de ellas totalmente hundida. La habitación de la derecha era un dormitorio, mientras que la habitación de la izquierda se utilizaba como trastero, armero y despacho. En el frente encontramos otra sala con una claraboya a modo de chimenea que permite la entrada de luz natural a esta parte de la cueva. En este punto, a mano derecha hay una habitación, también parcialmente hundida, y a mano izquierda está la hogar-comedor, que es la habitación más amplia de la casa cueva, con la chimenea al fondo, el pequeño horno de leña abovedado de ladrillo, a su derecha, y un pequeño orificio de ventilación que conecta con el estable y evita la concentración de humo en la sala. Desde el hogar hay un corredor que conecta la parte de la vivienda con el establo. Finalmente, por un corredor estrecho y largo, del que se ha perdido parte de la cubierta, se llega a una última habitación rectangular. En total son 6 habitaciones que suponen una superficie aproximada de 120 m².

Toda la vivienda presenta pavimentos de cal. De la misma manera, las paredes están lucidas del mismo material, formando en algunos techos de las salas arcos de refuerzo de la cubierta que otorga en esta casa-cueva un elemento diferenciador con la resto de las casas rupestres. Además, a diferencia de otras casas más humildes que utilizaban telas para separar las habitaciones, esta tenía sólidas puertas de madera maciza. A través de un estrecho corredor la vivienda se conectaba con el establo, que estaba formado por una cuadra con un pesebre doble, diversos vacíos y departamentos donde se guardaban los aparatos de montura y las herramientas de trabajo y dos habitáculos que albergaban dos cabras, un burro y un caballo. El establo tenía dos salidas al corral, el cual contaba con un altillo excavado en la roca donde se depositaba la paja que servía de alimento a los animales.

Una de las características de la casa es su aljibe de planta circular, semejante a la de un pozo de nieve, que captaba el agua a través de unas canalizaciones que recogían el agua del tejado de la casa. La ubicación exterior de los elementos asociados en el agua es fundamental para evitar humedades en el interior de la cueva. Este aljibe, según el informe de valoración de 1956, tiene una cabida de aproximadamente 5 metros cúbicos y se encuentra derruido.

Conservación

La casa cueva de Frescoreta estaba en muy mal estado en la primera década del siglo XXI. El hecho de estar más de medio siglo en continuo abandono, unido a una ocupación muy esporádica y poco sensible con la cueva, han deteriorado las estructuras. En unas ocasiones la mano del hombre, y en otras la falta de uso y las inclemencias meteorológicas, han hecho que su techo haya ido cediendo, desplomándose en algunas de las habitaciones.

En los trabajos de limpieza y condicionamiento de la cueva, llevada a cabo por la brigada del paisaje protegido en 2009 y 2010, se retiraron diversas decenas de bolsas de basura con los desperdicios tirados por excursionistas. Se extrajeron todos los rellenos del suelo de los desprendimientos interiores; se limpió el aljibe que estaba totalmente relleno de piedra, tierra y basura; asimismo, se desbrozó todo el corral. De forma complementaria, se recuperó el tramo de senda que daba acceso a la cueva desde la Chabola del Forestal, paralela a la pista norte del Cid. Cuando estaba en uso la casa cueva, esta senda era más amplia, y por ella podía transitar un carro en el que se transportaba la producción agrícola de la finca a la villa.

Una vez realizada esta limpieza del inmueble, se amplió la documentación escrita y planimétrica, colaborando el Museo Dámaso Navarro junto al equipo del Paisaje Protegido, y realizando las labores de recuperación histórica de la misma casa cueva, de sus habitantes y de su uso y funcionalidad. A continuación, se llevó a cabo un trabajo de planimetría de la casa, que representaba la planta y el alzado en varias habitaciones, tanto de la vivienda como del establo y corral.

Después de las abundantes lluvias de otoño de 2009 y ante el peligro de hundimiento de algunas partes de la casa, se decidió instalar un cierre perimetral de madera alrededor de toda la casa cueva con el objetivo de disuadir a los excursionistas a entrar y, de esta manera, evitar daños personales ante el avanzado estado de deterioro de la techumbre de la construcción rupestre.


Bibliografía

HERRERO GARCÍA, T. (1991): “Arquitectura subterránea. Viviendas trogloditas en el término municipal de Petrer”, Fiesta, Ayuntamiento de Petrer.

GARCÍA PEREIRA y TENDERO FERNÁNDEZ, F.E. (2010): “La cueva de Frescoreta”, Fiesta, Ayuntamiento de Petrer.

NAVARRO DÍAZ, P. (2001): “Cuando el Cid era un vergel”, Petrer Mensual, edición digital: http:// www.historiadepetrer.es.